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martes, 29 de julio de 2008

Desahuciado (soneto alejandrino con doble rima y estrambote)

Soy un alma que busca la certeza de Dios,
nada queda en el mundo que me pueda agradar
ni me siento ya oriundo de este basto lugar
y me irrita y me ofusca lo que tarda mi adiós.


Soy la sombra pardusca, denodada y en pos
de un saber más profundo que el saber escolar;
y segundo a segundo ya me acerco a un altar
que el pecado chamusca, que acrisola mi tos.


Soy mi vana sentencia, mi latido final
una llama ya extinta desde un fuego servil;
solo pido licencia para un vuelo jovial


que no sea falsa finta sino viaje gentil
hacia sitios distantes, hacia orbes serenos
con aromas fragantes y con cantos amenos.


Ya no aguanto más frenos:
Solo ruego al edén que reciba mi andanza
y deshaga el vaivén que al infierno me lanza.

domingo, 20 de julio de 2008

Espera que en la espera desespera...

Espera que en la espera desespera
como agua que no existe en el desierto,
te aguardo como pájaro que yerto
perdió su orientación en la frontera.


Espera en la que abrazo una bandera
queriendo navegar; barco sin puerto,
por mucho que me esfuerce, nunca acierto
a orillarme en tu magia costanera.


Y pierdo la cordura y los estribos
en busca de las joyas de tus labios
se vuelven cada vez más conflictivos


mis sueños con tus besos; mis resabios.
No soy más que una hoja peregrina
buscándote en la brisa matutina.

sábado, 19 de julio de 2008

Cyber-poeta (Soneto alejandrino con doble rima)

Dibujo de Camelia Davidescu

Pasarás a la historia sin creer que pasaste;
entrarás al parnaso de los dioses que escriben,
llegarás con retraso de poemas que viven
de tu pluma notoria; del fulgor que abonaste.

Y será con tu gloria que el barniz y el contraste
hallarán su repaso de dolores que inscriben
los amores de ocaso que en tu verso reviven;
como luz purgatoria de tu agudo desgaste.

Estarás en secreto, dormitando en las nubes.
El clamor que acedaste con denuncia sincera;
y el sentir que afirmaste con delicia guerrera

te darán el respeto de los lindos querubes
y el amor de las ninfas y el silbido del viento,
mientras libas las linfas del cabal firmamento.

viernes, 18 de julio de 2008

Remordimiento (Soneto alejandrino con doble rima)


Remuerde mi conciencia la pérfida aventura
que escondo en mi intelecto, que guardo de ambrosía;
me siento tan abyecto porque la felonía
ya no es una advertencia sino una desventura.

Te ruego; ten clemencia pues vuélvese tortura
este hórrido trayecto teñido en villanía
que sufro con efecto de sórdida apatía;
no opongo resistencia si pierdes la cordura.

Sé bien que te he engañado bebiendo en otra fuente,
y entiendo si te marchas negándome tu amor
pero por Dios no llores ni sufras por mi culpa…

ni expongas mi costado buscándome suplente;
sembrando; álgida, escarchas sobre este agrio dolor:
Vendrán tiempos mejores ¡si tu alma me disculpa…!

lunes, 14 de julio de 2008

Amor clandestino (soneto alejandrino con doble rima)


¿Es pecado; Dios mío, el quererla besar?
Con su talle de musa, con su boca de rosa
y esa voz con que acusa su tersura fogosa,
sacudiéndome el frío con tan sólo pensar.

¿Es pecado que el río se retire hacia el mar?
Cuando miro su blusa me parece una diosa
que mi abrazo rehúsa con malicia preciosa
y en mi tímido hastío se me quiere espejar.

¿Es pecado que el agua riegue surcos en flor?
En sus piernas bruñidas y en sus ojos lluviosos
se detienen las vidas de dolores cargosos.

Y en su vientre de fragua se acrisola mi amor
cada vez que el destino nos da tregua y razón,
allanando el camino para nuestra pasión.

Amor forajido (soneto alejandrino con doble rima)


Yo que abrazo mis penas y el dolor que las viste,
te regalo un acaso, te prometo un quizás,
porque llueve en mi ocaso tu fulgor; además
que me enciendes las venas y me quitas lo triste.

En mis ansias resuenas como brisa que asiste
al silencio Pegaso con su suave compás
y en su vuelo repaso lo que no callarás
cuando las cantilenas me retiren su alpiste.

Me dirás: ¿no comiste ya bastantes engaños?
Te diré: ¡solo pido la pasión que me das!,
el amor forajido que me ofreces sin más

y el fragor que escondiste en mis huesos huraños.
Te diré que mi duelo se consume en tu alteza
y no hay verde en mi suelo sin tu gracia y belleza.

Amor de lejos (soneto alejandrino con doble rima)


Contigo en la distancia mi mundo se detiene
y nada ya atesoro sin tu alba cercanía;
es tanto lo que añoro tu hermosa lozanía
que no hay una substancia que el alma me serene.

La cruel intolerancia avanza con su lene
y cruento deterioro con tanta alevosía
que cuando pienso; lloro, cayendo en la agonía
y en la beligerancia, aunque muy malo suene.

Sin ti ya no hay estrellas, ni cielos ni caricias;
tan sólo la apatía gobierna mi semblanza.
Por eso es que hoy prefiero montarme en el avión

siguiéndote las huellas, armarme de pericias;
creando sintonía, forjando nueva alianza
y como un bucanero, ¡robarte el corazón!

Atadura de apego (soneto decasílabo con doble rima)


Tormenta en tu cintura de fuego
que embiste mi deseo; lo enciende.
Por ti me he vuelto reo, por ende
me aplico a la premura del ruego.

Yo amo; de tu finura, su juego,
en ti me regodeo, sorprende
el cómo un lloriqueo propende
feliz, y a tu apertura me entrego.

Así, con atadura de apego
cubierta del jadeo que emprende
la obra de parpadeo; suspende

en mí; tu comisura, sosiego.
Y caigo ante tus dones de hinojos
sin más inhibiciones que antojos.

En tus palpitaciones, ¡mis ojos!

Soneto gótico naturista


Blasono la bondad del tiburón
que se come tan sólo a los tarados,
a los débiles, álgidos, varados,
y a aquellos que les falla el corazón.

Esgrimo la ternura del león
que asesina cachorros mal amados
por sus padres que están mejor dotados
y abusan de su altiva condición.

Yo decido perderme en la penumbra
como el búho que asecha los roedores
como el lobo que ataca las ovejas.

Y la sangre me excita cuando alumbra
los sedientos deseos predadores
que obsesionan mis ansias más perplejas.

Pelágica mesa


Sardinas, jureles y pargos
danzando; en las aguas azules,
con peces trajeados de gules:
no saben de tragos amargos.

Escualos de dientes muy largos
se sienten seguros curules,
navegan vestidos de tules:
despiertan de ancestros letargos.

Se acaba la celebración;
comienza la carnicería;
la sangre vertida se espesa.

Famélica es esta canción
que agota cualquier alegría
en ésta pelágica mesa.

Preludio a la ruptura


Escuálidos escualos danzarines
te llueven de la boca y de los ojos,
vertiendo tus desdichas como abrojos
y lloros de caídos querubines.

Silentes, los silencios saltarines
te abordan restaurando tus enojos
y matan poco a poco mis antojos
de salvia, de cayenas y jazmines.

Me pierdo entre tus gritos y tu llanto,
no entiendo que he de hacer con tu tristeza
ni quiero ya tus cuitas y tus penas.

Amor; te lo aseguro, ya no aguanto,
me tienes confundido y de cabeza
y quiero al fin romper estas cadenas.

Venganza y perdón


La ausencia se dibuja melindrosa
en cuanto soledades aparecen
y duras son la penas; que se mecen
nublando la conciencia prodigiosa.

Y luego la venganza; peligrosa,
amarga nuestras dichas; y perecen
por obra de pasiones que merecen
morir asesinadas por la prosa.

Y la fidelidad, cruel delirante

ensucia los motivos del amante
cubriendo el poco amor que recibiera.


por eso es el perdón la medicina
que sana todo mal a aquel que espera
retorno del amor a su cocina.

Cáncer de mamas (sonetos encadenados)


Descubriste ese bulto de tus senos
y te aterra saber de ese sarcoma;
lobulillos que gimen; ¡ya no es broma!:
te deshaces en llantos y venenos.

Multiplícanse células sin frenos
dañando la bondad de tu redoma;
rojez; que te estremece, cuando asoma
anunciando infortunios nada buenos.

Temerosa, dolida y asustada,
te deprime el futuro neblinoso.
Te entristece el posible desenlace

de tu vida sufrida y angustiada.
¿Aceptar un dolor tan oprobioso?:
-¡Es destino!, no importa lo que pase.

II

Si tan sólo te hubieran prevenido
y con tiempo te hubieses revisado,
ese quiste no habría generado
un sarcoma tan grueso y expandido.

Si tan sólo te hubieran advertido,
si con tiempo hubieses consultado,
ese grano pequeño y descuidado
no te habría; ambos pechos, invadido.

Has ajado una vida lastimada,
devastando el mañana de otra dama:
¡carcinoma asesino y criminal!

Derramando ponzoña envenenada;
amenazas postrarla en una cama
destilando despacio su final.

III

La metástasis cumple su promesa
y los ganglios; infiltra, sin piedad;
nadie osa ya fijarse en la verdad
mas las cartas ya están sobre la mesa.

Al fin; cáncer, entregas tu remesa
sin mostrar compasión ni caridad.
Santo Dios, es tan cruel la realidad
que depreda de tu alma nunca ilesa.

Plañidero desastre concerniente
a toda una familia destrozada
que soporta silente su dolor.

Queda apenas un último aliciente
y es mentirte, buscando la tonada
de alegría que cese tu terror.

IV

Tu familia acompaña tu gran pena,
tus amigos auguran sanación,
los doctores te ofrecen curación,
y aun así, nada de esto te serena.

Te percibes atada a una cadena:
Con químio, cirugía y radiación
destruyese tu noble ensoñación
y te arrastras; sumisa, a una condena.

Mas la muerte; acechando paso a paso,
te descubre optimista y melindrosa
y te impulsa; dolida, hasta su altar.

Vivirías aún, si; dado el caso,
te hubieras sometido (presurosa)
al examen periódico habitual.

Hagamos la grafía de las mamas
y el examen periódico habitual
pues el cáncer demacra nuestras damas
propinando pesares sin igual.

El dolor que camina en sonetillos.


Este dolor que camina
bajo la luna aciaga
es un silencio de daga,
es un bullicio de espina.

Este dolor contamina
como la llama que apaga
esa sonrisa tan vaga
cuando el agua discrimina.

Es un dolor que me brota
como fuente envenenada
desde un sueño de gaviota

aturdida en la explanada;
es tu engaño gota a gota
que erosiona mi alma ajada...

II

Este dolor acechante
que descubre su costado
es el gemir del venado,
es su herida palpitante.

Este dolor agobiante
huidizo y asustado;
de fogueo inusitado
es conflicto despernante.

Este dolor que navega
por la sangre de mis venas
es la hórrida refriega

en un torrente de penas,
es mi esperanza que anega
en tu embalse de condenas...

III

Esta remembranza ignota
es una flor deshojada,
es la tortura ensañada
de tu recuerdo que explota.

Es tu egoísmo que implota
en una tarde cansada,
es tu venganza pausada
vertiéndose gota a gota

sobre una semblanza ajena.
Es un dolor de cayena
de abedul y de cerezo

encendido por un beso
que se guarda en la alacena
como una sacra condena.

IV

Este dolor que se mueve
sobre el filo de una espada
es frío de una nevada
que de tus ojos me llueve.

Es el grito que conmueve
con las lágrimas del hada
que desde la fogarada,
ni nos mira ni se mueve.

Este dolor que deambula
sin ropajes y sin alas
es un enjambre de balas

que impunemente circula
con intenciones muy malas
y el ropaje de una mula.

Concubinato


Concubinato que me esperas en la esquina,
eres conato de cuitas y de alegrías,
eres el sueño que amortaja fantasías,
eres la piedra que apabulla al que camina.

Concubinato que se aleja y se avecina
como un tornado que se viste de agonías
y furibundo, nos esgrime sus manías,
casi alentando la celada que asesina.

Sobre tu seno me desangro, consecuente.
Sobre tu pubis es que exploto, caigo y muero;
soy concubino, fatuo ardor, mal oyente

y soy tu esclavo, entregado en alma y cuero.
Tú eres mi dueña, atada a mi de por vida
y a esta leyenda, que silente está dormida.

Ayer y hoy (soneto pentadecasílabo con cola)


Cabalgo entusiasmado galopando sobre vientos…
Habiendo resistido los embates de canallas,
he visto la caída de paredes y murallas
tejiendo letanías entre cuitas y lamentos.

He visto tantos llantos, tantos gritos y tormentos
pasearse forajidos bajo fuego de metrallas
y luego resistirse a los asedios de atalayas
usando catapultas, cañonazos y aspavientos.

He visto la embestida de dragones comodoros
arrear sus llamaradas al umbral de la memoria
sin más piedad que el hambre de desdenes y desplantes.

He visto ya el asedio de los persas y los moros
barrer a los cristianos de los libros de la historia
dejando en mí silencios y dolores trepidantes.

Hoy viajo serenado sobre brisas ondulantes:
Crecido, madurado, tan solemne como vasto
pues me ha fortalecido ese pasado tan nefasto.

Hoy soy mejor persona, ¡tan juicioso como casto!